Cuando las cosas funcionan mal…

Cuando las cosas funcionan mal es, hablando en plata, una puta mierda. No, no me estoy refiriendo a situaciones importantes o que marquen nuestras vidas, sino a objetos, chorradas, cachivaches.

Ejemplos:

-El ordenador, ese maldito enemigo… ¿por qué a veces te apagas maldito? ¿Por qué no sé descargar cosas y cuando consigo hacerlo luego no las encuentro? ¿Por qué no me reconoces el pen drive? ¿¿¿¿Por qué????? ¿A caso no ves que no te entiendo? ¿Que no estamos en la misma onda?

-El ocho pistas. ¿Por qué si te pongo la tarjeta SD no suena lo que está grabado? ¿Por qué si no tienes ni seis meses decides que es un buen momento para que se joda el conector? Y juntando ambas partes (ordenador y ocho pistas) resulta que si te llevas el ordenador a la habitación donde está el ocho pistas no funciona. WTF?

– La campana de la cocina. Por lo visto no se da cuenta que si se estropea yo solita no sé arreglarla, ni cambiarla por supuesto. Ahora resulta que como es un poco viejeta, pues para encontrar el mismo modelo (para que encaje bien) hay que pedirla ahí donde Jesús perdió al alpargata.

-Querido ventilador, no por favor, tu no me falles.

Estos son solo algunos ejemplos. No es el hecho en si de que los cacharros se estropeen, lo que realmente apesta es no saber arreglarlo, sentir que dependes de otro, y eso es un puteo. Obviamente no se puede saber de todo en la vida, y para eso hay gente que estudia informática, electrónica y lo que sea lo que estudien los señores que cambian las campanas.

Si yo la intención de aprender la tengo, pero cada uno tiene sus “virtudes” (no sé si llamarlas así), yo soy una persona patosa y manazas, y si tengo que aprender fontanería puedo pasarme años, tiempo del que no dispongo. Por supuesto también debería aprender de electricidad, informática y mil cosas.

De pequeña soñaba con ser Macgyver  (Macgaiver como pronuncian los americanos -suena mejor en español ¿verdad?-), bueno también soñaba con lo guapo que era, pero eso es otra historia… Una vez lo intente y he de decir que me las apañé bastante bien. Tenía un mini poro en una tubería del agua que pasa por debajo del calentador, así que llamé al fontanero y al verme tan jovencita (de eso hace ya diez años) me enseño como taparlo si volvia a salir (para que no me gastara dinero). Solo tenia que calentar un poco el estaño con un soplete y arrastrar el metal cuando se empezara a fundir. Yo a falta de soplete (que no es algo que abunde en casa de una veinteañera) usaba el mechero, y eh… aguantó. Pero por el resto, pues visto lo visto no soy Mcgyver, menuda mierda.

Pues eso, que estoy un poco mosca por eso de no ser autosuficiente en todos y cada uno de los aspectos cotidianos, aunque lo bueno es que gracias a la ignorancia de muchos como hay gente que tiene trabajo.

Chorrada de post, lo sé, pero ira, hoy tenía ganas de quejarme. Y pinto.

¡Que tengáis feliz fin de semana! :)

Jueves 23 de Julio de 2015

Semana complicada…

El domingo enterramos a mi abuela, ya era muy mayor y era solo cuestión de tiempo, es más, es lo que ella deseaba después de tanto tiempo de sufrimiento y cansancio A pesar que debería estar preparada (porque se veía venir) y que debería “alegrarme” por  que es lo que ella quería y por fin descansa (y además los últimos días ya no sufrió nada de nada) pues no está siendo fácil. La veía casi cada día y el día que no iba a verla hablamos por teléfono, como veis era una relación muy estrecha…

Pero la vida sigue, mi vida sigue. Tengo un niño y un marido estupendos, ahora es momento de dedicarle tiempo a los que están aquí.

Estos últimos meses había que estar pendientes de mi abuela, y por supuesto, eso implica restar tiempo a los demás, es más, cuando yo me iba a casa de mi abuela mi marido se quedaba con el niño, eso significa que el también dejaba de hacer cosas para que yo pudiera estar con ella.  Él decía “es lo que toca”, para él es algo completamente normal apoyarme hasta el final, pero seamos sinceros, después de tantos meses, mucho hubieran dicho “hasta aquí hemos llegado” o por lo menos hubieran reclamado algo más de tiempo. Él NO. Siempre salía corriendo de trabajar para que yo pudiera ir pronto a casa de mi abuela, y cuando yo volvía él estaba esperándome con una sonrisa, con la cena hecha, preguntándome como había ido, sencillamente mimándome y queriéndome. La verdad es que soy una persona muy afortunada (aunque mi amiga Mar dice que si está conmigo será por algo). Estoy muy agradecida por haber podido pasar tanto tiempo con mi abuela, porque a pesar que a veces era muy duro y agotador, ha valido la pena.

Ahora hay que reponerse, y disfrutar de mi hijo, del verano, las vacaciones, pasar tiempo con mi marido, con el resto de mi familia y salir con amigos.  Empieza una nueva “etapa”, el luto hay que pasarlo y habrá momentos de bajón, pero tengo que quedarme con los buenos momentos, y mirar no solo hacia delante si no también a mi lado, que es donde está la gente que me quiere.

Fácil de decir, difícil de hacer, pero es así.

Jueves 16 de Julio de 2015

“Eres demasiado sensible”, “te afectan demasiado las cosas” o “tienes que tomártelo de otra manera”  nos dicen. ¡Oh! Gracias a Dios que me lo has dicho, no se que hubiera sido de mi si no me llegas a avisar ¬¬… Eso es lo que pensamos algunos cuando nos saltan con esos clichés. ¿Acaso piensan que somos idiotas? ¿Qué estamos tristes o enfadados porque si? ¿Porque nos gusta sufrir? ¡No! ¡Por supuesto que no!

Las personas que somos altamente sensibles tenemos la capacidad de vivir las cosas con más intensidad. Como diría Melinda Gordon de Entre fantasmas (que por cierto se repite mas que el ajo) “Tengo un don”, y es cierto, lo tenemos. Es una habilidad que nos permite disfrutar más de las cosas buenas por insignificantes que sean, pero (siempre hay un pero) también acentúa las cosas malas. Una chorrada para cualquier persona puede llegar a convertirse en un drama, quizás no llegar al punto de drama, pero desde luego nos afecta más de lo que debería.

También pensamos u observamos pequeñas cosas que el resto de la gente no perciben, o que si perciben no tienen ninguna trascendencia para ellos. Una vez vi una película de la que no recuerdo el nombre pero si que recuerdo que el protagonista era Simon Baker (de eso no me olvido -guiño guiño-), y en una escena estaba con una chica en un supermercado y la muchacha le decía que le daban lastima los últimos carritos de la compra por que nadie los cogía. No podéis imaginaros lo identificada que me sentí. ¡Pensaba que era la única persona en el mundo que había pensado eso alguna vez! Lo sé, suena patológico, quizás lo sea, pero así somos…

Con el tiempo nos vamos curtiendo, eso es cierto, pero sobretodo aprendemos a callar y a enmascarar un poco nuestros sentimientos con aquellos que no son REALMENTE cercanos a nosotros, para evitar precisamente que nos repitan las frasecitas típicas que mencionaba al principio. Aún así nuestro circulo más intimo, que se preocupan, nos quieren y nos aceptan tal como somos (o intentan) siguen pronunciando a menudo esas palabras “no puedes dejar que te afecte tanto… bla bla bla”. Tienen ese instinto protector sobre nosotros e intentan inculcarnos valor, como si fuésemos débiles. No es cierto, debilidad y sensibilidad no son sinónimos. Seriamos débiles si no lográramos superar el dolor, si nos estancáramos y no consiguiéramos salir adelante o si dejáramos que la pena se antepusiera a la alegría, y no lo hacemos.

En definitiva, las personas que tenemos este carácter podemos llegar a sufrir mucho, muchísimo, pero (ahí va ese “pero” de nuevo) también podemos disfrutar, gozar, aprender y ser felices de una manera increíble.  A menudo me miran de forma curiosa y en general afable porque alguna chorrada ha hecho que mi día se convierta en un GRAN día (como puede ser comer macarrones a la carbonara), y me da la sensación que de algún modo (siempre con cariño) me envidian.  Así que a pesar que este “don” a veces es una tortura, no lo cambio por nada, me quedo con las cosas buenas aunque eso implique lidiar con las malas.

Viernes 03 de Julio de 2015

Hoy hace un mes  que le mandé una carta a una amiga mía. ES una amiga que hace unos meses tuvo un niño, estuvimos hablando y le pregunté que qué quería que le enviara ya que me hacia ilusión hacerle un regalo por su reciente maternidad. Me dijo que le haría mucha ilusión que le escribiera una carta y que también le mandara algunas fotos, que le encantaría ver como está el niño. Así que dicho y hecho, le escribí una carta la mar de bonita, una postal, unas fotos y le envié algo de dinero (aunque eso no se lo dije claro). Pensé que era mejor mandar dinero, así podría comprarle lo que ella quisiera al niño (o para ella, que las mamas también merecen algún capricho). Le escribí por whatsapp comentándole que ya había enviado la carta y que me avisara cuando la recibiera, pues era la primera vez que le mandaba algo por correo postal y quería estar segura que no se extraviara.

Pasaron los días y no me dijo nada, así que le escribí y me contestó que todavía no la había recibido pero que volvería a mirar (parece que no revisa mucho el correo). Pues nada, hace un par de días la vi conectada al Facebook, la he saludado un par de veces (sin comentar nada acerca del tema) y no me ha contestado. Me fastidia bastante porque he visto que está conectada a menudo pero no dice nada… En fin, me siento mal, parece que la esté espiando y eso no me gusta, pero por otro lado me ofende un poco que no me haya dado las gracias o no me haya dicho nada al respecto, aunque sea solo “no la he recibido”.

He pensado en que quizás se haya extraviado o que la dirección estuviera mal (aunque supongo que me la habrían devuelto), sin embargo no sé, me hubiera gustado un poco más de “entusiasmo” por su parte hacia algo que he hecho para ella con mucho cariño.

La reflexión es la siguiente: Hacemos un regalo por amor, por que queremos a esa persona y deseamos hacerla feliz, entonces ¿por qué esperamos una respuesta? En nuestra educación básica nos enseñan a estar agradecidos por aquello que tenemos y a dar las gracias a quien tiene un gesto bonito con nosotros y me enoja que no me haya dicho nada, ni por mensaje, mail, chat lo que sea, pero ¿tengo razón en realidad? A todos nos gusta saber que algo que hemos hecho para un ser querido es recibido con alegría, pero desde el momento en que esperamos una recompensa (en este caso que nos den las gracias) parece que deja de ser algo realmente altruista, es como donar dinero a una ONG y esperar que te den algo a cambio. No sé que pensar, creo que mi reflexión en teoría es correcta, pero en la practica, como soy humana y lamentablemente no soy perfecta, creo que voy a seguir cabreada, no mucho rato, eso sí, no merece la pena que algo así me amargue el viernes. Además al fin y al cabo  ese es su regalo y tiene total libertad para hacer con el lo que quiera, como si quiere tirarlo a la basura. Así que la moraleja que saco hoy es: no esperes que los demás respondan como tu lo harías, por que ellos no son tú. Mejor no esperar nada y llevarse una alegría ¿no?

¡¡Feliz viernes a todos!!

Jueves 25 de Junio de 2015

8.40 a.m:

El día empieza como una patada en el hígado. El insomnio vuelve a asomar la cabeza con un “Hey! buenas noches, y estoy aquí de nuevo ¿me añorabas? El que sí que ha dormido como un tronco es mi hijo, porque a las 6.15h se ha despertado con la vitalidad que solo los niños de su edad poseen.

Dios, estoy agotada. Tengo suerte que en mi trabajo se portaron muy bien con el tema de mi falta de sueño y me arreglaron el horario, entro y salgo dos horas más tarde. Hasta junio era bastante estupendo, mi marido se encargaba de llevar al niño a la guardería antes de irse a trabajar, así que sobre las 7.15h salín de casa, por tanto, si yo había pasado mala noche tenía dos horas y cuarto aproximadamente para descansar. Luego llegó junio y mi marido empezó con la jornada intensiva, lo cual significa que sale de casa a las 5.30h, por consiguiente si el niño se levanta a las 6h yo también.

No solo es el cansancio, también está el estrés y la ansiedad. Como comenté hace poco tuve un pequeño problema médico relacionado con el hecho de dormir poco, así que ahora voy con el miedo en el cuerpo todo el día. No paro de pensar que no estoy durmiendo lo suficiente, que no me encuentro bien del todo, que si vuelve a pasarme algo (especialmente si estuviera sola o por la calle con el niño). Sé que pensar en lo que puede o no puede pasar es absurdo y nefasto para nuestra salud mental, pero que queréis que os diga, hasta que no pasen unas semanas el miedo seguirá ahí.

No veo el momento en que llegue septiembre y todo vuelva a la normalidad, o por lo menos agosto y que tenga un par de semanas para descansar, aunque según como a la que pasas 24h non stop con niños, acabas deseando volver al curro.

Me siento una madre horrible cuando hablo así. La mayoría de la gente desearía tener más tiempo para poder estar con sus hijos, y yo aquí, pidiendo tiempo para mí…  Por otro lado pienso que no solo soy madre, también soy una persona, un individuo que necesita tiempo para si mismo, pero es tan chiquitín… Que me sabe mal estar pensando en mi.

Madre mía y yo que hace nada estaba planteándome tener otro crio… No solo va a tener que esperar si no que con tal bajón/cansancio que llevo realmente me estoy planteando si algún día volveré a tener ganas de tener otro crío.

Bueno, ya me he desahogado, no es que quejarse sirva de mucho, pero por lo menos me siento un poquitín mejor.

De corazón os deseo que tengáis mejor jueves que yo. Yo me consuelo pensando que mañana será otro día :)

Afortunada de mi :)

Nada tiene que ver el post que iba a escribir ayer con el que voy a publicar hoy. Para que tengáis una pequeña idea sobre el porqué de esta entrada he aquí haré un breve resumen, pero la verdadera finalidad de este post es el agradecimiento.

Corren tiempos difíciles en mi casa, bueno mejor dicho, en mi cabeza. No son problemas realmente graves, pero ya sabéis que cada uno vive su realidad, y según en qué momento te pille lo llevamos mejor o peor. Soy consciente que mucha gente lo pasa realmente mal no puedo evitar preocuparme por mi situación y en como la voy a resolver. Todo ese lio que tengo en la cabeza me provoca un insomnio terrible, es como el pez que se muerde la cola, mis preocupaciones no me dejan dormir, mi falta de sueño no me ayuda ni a concentrarme ni a tener la mente despejada para resolver los asuntos que debo poner en orden sino que además agrava la situación. Como padezco un pequeño trastorno neurológico es imprescindible que descanse bien, es por ese motivo que todo se me hace tan cuesta arriba y tengo miedo que eso vaya a afectar a mi pequeño problema de salud (el cual nunca me da problemas).

Esta situación me hace sentirme mal  por varios motivos. En primer lugar porque no veo como puedo solucionar los contratiempos que últimamente me acompañan día y noche, así que creo que lo único que me queda es resignarme y como decía Darwin “adaptarse o morir” . No me gusta no ser capaz de resolver una situación, me agobia, me hace sentir “débil” por decirlo de algún modo. Por otro lado veo que ésta etapa va a hacer que todos los planes que tenia a corto plazo (y que eran importantes) van a tener que esperar, y no sé hasta cuando. Y por último está el insomnio ¿Y si no logro superarlo? ¿Cómo puedo arreglarlo? Tengo pánico al momento de ir a la cama, sé que empezaré a dar vueltas y vueltas y más vueltas hasta acabar histérica. Leo, intento relajarme, voy a estirarme al sofá y se me acaban dando las dos o las tres o incluso se me han llegado dar las seis de la madrugada, y por supuesto a mi hijo bien poco le importa que yo haya dormido o no. He estado tomando medicación para ello desde hace tiempo, pero estás píldoras no solo provocan tolerancia sino que además provocan adicción. Mi abuela de noventa y siete años toma dos pastillas de lorazepam, pero yo tengo treinta años ¡no puedo pasarme la vida con medicación para dormir!. En fin, voy a dejar de hablar de esto porque ya me estoy haciendo pesadita, solo matizar que veo problemas por todos lados por culpa de esta fase de mi vida.

Mi marido (que es un hombre muy sabio a parte de maravilloso) me dice que vaya por pasos, que no le dé tantas vueltas.

“Soluciona un problema primero, sin pensar en el siguiente, luego ya iremos a por otro.” Tiene toda la razón, pero es más fácil decirlo que hacerlo. Pero … ¿sabéis una cosa? estos tres días que me he cogido de descanso para estar en casa, he recibido más de un mensaje de apoyo o para saber como estoy. Ha sido muy bonito que mi familia (tanto la directa como la política) y mis cuatro amigas se preocuparan por mi. Me ha hecho sentir querida y, cuando sientes las buenas vibraciones y el cariño y amor ´(perdón por la cursilería) a tu alrededor, como si de un abrigo en pleno invierno se tratara, eso hace que las cosas sean más llevaderas. Que la poquita energía que tienes crezca un poquito más hasta darte ese pequeño empujón que necesitas.

No va a ser cuestión de dos días, llevo toda la vida siendo como soy y eso no es fácil de cambiar, pero estoy segura que con mi gente alrededor será mucho más fácil y levadero. Dejemos el orgullo a parte y aprendamos a recibir la ayuda cuando la necesitemos.

Gracias familia, gracias amigos, y sobretodo, gracias vida por brindarme a toda mi gente.

Las redes asociales

Hola, soy X y soy adict@. Así es como mucha gente debería describirse cuando hablan de un de las aficiones mas extendidas en nuestro tiempo, las redes sociales. Muchos de nosotros estamos acostumbrados a usar páginas como Facebook, Twitter, Instagram entre otras, las llaman “sociales” pero me pregunto hasta qué punto el nombre corresponde con la realidad.

Empecé abriéndome un Facebook sencillamente por no perder el contacto (o recuperarlo) con ciertas personas con las que había compartido algún momento de mi vida.  La idea es estar conectado y “sociabilizarse”, estar al día y saber de forma rápida qué es de esas personas. Reconozco que a pesar de ser una persona introvertida me cuesta mucho desprenderme de las cosas y eso incluye recuerdos. Pero no nos engañemos, los recuerdos no son más que eso, algo que pasó. Sea bueno o malo se fue. Nos dejó una huella en nuestra memoria, eso es cierto, pero si ya no está en nuestra vida es por algo.

Así que mucha gente (como yo) se ha abierto un Facebook con esa idea, querer recuperar tiempos pasados. Empieza con un escueto mensaje de “¡Hey! ¿Que tal va todo? cuanto tiempo…” a lo que siguen los “tenemos que quedar y ponernos al día” o “Qué ilusión encontrarte por aquí. Ya vamos hablando”, y tras ese primer contacto el resto de la relación se basará en darle un like de vez en cuando a algún comentario o foto que haya colgado en su perfil. ¡Venga ya! eso no es una relación ni es nada. Queremos estar ahí y que nos tengan en cuenta, eso sí, sin mojarse. Pues lo siento, pero no podemos construir una amistad solo con darle al botón de me gusta.

Si bien es cierto que en algunas ocasiones la comunicación se retoma (a mi me ha pasado con un par de amigas, una gran parte de los “amigos” que tenemos en Facebook no lo son. Solo se han convertido en una fuente de cotilleo sin ninguna otra finalidad. Hoy en día, tenemos móviles (y con whatsapp), Skype y/o mails, así que si solo nos dignamos a saber de alguien a través   nos guste o no reconocerlo, esa persona probablemente es que  no nos interesa mucho.

Vivimos en una sociedad hiperactiva y estresante, tenemos poco tiempo (real) libre y al final del día nuestro cuerpo y mente están para llevarlos al container de reciclaje. Quizás  sea eso es lo que hace que en nuestros momentos sueltos en los que no tenemos suficiente energía como para hacer algo (o simplemente estamos aburridos), aprovechamos para echarle un vistazo al ordenador,  pero sinceramente,  una persona que lo primero que hace al levantarse es encender el ordenador, yo personalmente no la describiría como sociable.

Pero no todo es malo. Gracias a este tipo de páginas, recibimos muchísima más información de la que teníamos antes. A través de los post que compartimos podemos ayudar a encontrar a alguien que ha desaparecido, compartir ofertas o demandas de empleo o aunque sea reírnos un rato con videos de gatitos o de genta rara haciendo el freaky delante de la webcam. No hay que olvidar tampoco lo mucho que estas redes ayudan a los artistas, ya que sea lo que sea a lo que se dedican es  una forma maravillosa de darse a conocer. Así que como veis, todo tiene su parte buena.

Como siempre, esto es solo mi opinión.