Be strong Kesito

hormiga-fuerte

Querida Kesito,

Sé que este no está siendo un año fácil para ti. La suerte no te ha acompañado demasiado desde que empezó este 2015, estás pasando un momento durillo, has trabajado muy duro para llegar donde estás y ahora se te jodido el “tinglao” que tanto esfuerzo te ha costado. Conociéndote sé que quizás una de las cosas que más te afligen es no poder dar lo máximo de ti (aparte claro de todo el coñazo de la rehabilitación que te deja hecha polvo). Pero no te preocupes, piensa en tu fortaleza, en tu optimismo y no dejes que esta mala racha haga mella en ti. Siempre has sido un ejemplo para todas con tu sonrisa y tu vitalidad, y te aseguro que por lo menos yo, si estuviera en tu situación, no tendría la mitad de fuerza y coraje que tu demuestras.

Dicen que no hay mal que cien años dure, que tras la tormenta viene la calma y que todo pasa y todo llega (o al revés, no estoy segura). No pienses en que este es un año de mierda, pensar en un año en concreto es un error, solo piensa en momentos, días, etapas, nada tiene que ver con que sea 2015, 2016 o cualquier numero que sólo define los 365 días de un año lunar. Y aunque así lo pienses ten en cuenta que ni siquiera ha terminado febrero, imagínate la de meses, semanas, días que quedan todavía para darle la vuelta a tus contratiempos.

Kesito, nosotras cuidaremos de ti todo lo que podamos, así que no te preocupes, con tu carácter volveras a estar al 100% en menos de lo que canta un gallo, y si no es así (que lo será) aquí estaremos todas para apoyarte y ayudarte a pasar lo que haga falta.

Ánimo compañera, be strong.

Love ya!

Morderse la lengua sin hacerse demasiado daño

mujer enfadada

Todos hemos tenido que mordernos la lengua más de una vez (y las veces que nos quedan por hacerlo) y es, cuanto menos, molesto. Quizás lo hagamos por evitar un conflicto, por educación o por no herir a alguien, sea por el motivo que sea, mientras nos tragamos nuestras palabras notamos como se quedan encalladas en nuestra garganta y cuando conseguimos engullirlas van y se quedan hechas un ovillo en nuestro estomago. Y es que cada vez que callamos perdemos un poquito de nosotros mismos, sentimos como se nos va un algo de esa libertad que da el poder expresarse. Pero como mi padre dice, “el sabio no dice todo lo que piensa pero piensa todo lo que dice” (vale sí… realmente el mérito debería llevárselo Aristóteles, pero mi padre mola más) y yo como buena discípula, lo pongo en práctica. Y entonces…¡Ay! ¡coño, que daño hace eso de morderse! Puaj… ¿qué es ese sabor? Sabe como a podrido, a amargo iiiijjjjj incluso duele al tragar… ¿Me habré hecho sangre al morderme la lengua? Ahhh… espera… ¡Ya se que es! Es el veneno que llevaban mis palabras. Hummm, parece que noto también un regusto al orgullo que me he tragado, incluso se puede apreciar un toque del disgusto de callar. Y sí, he dicho veneno, porque por muy buenas personas que seamos, como humanos, tenemos nuestro lado oscuro. La única diferencia entre el bueno y el malo es simplemente que el bueno sabe mantener a raya su lado “perverso”.

Cada vez que nos callamos algo, se va quedando ahí, amontonándose poquito a poco como el colesterol en nuestras arterias. Se acumulan las palabras y los sentimientos uno encima de otro hasta que te das cuenta que tienes una especie de estreñimiento que, en vez de afectar a nuestra capacidad de ir al baño, obstruye nuestro corazón y colapsa nuestro cerebro. Es como una especie de metal pesado que nuestro cuerpo tiene que invertir muchoooo esfuerzo en eliminar, como el mercurio ( bueno yo soy un poco rarita pero no he llegado al punto de chupar un termómetro roto, sin embargo sano sano no es).

Uf, ojala hubiera alguna forma fácil y eficaz de eliminar todo esta basura que nos hemos ido guardando. Que yo sepa a día de hoy no han sacado ninguna pastillita milagrosa con un eslogan que diga “¡Olvide aquello que nunca dijo y que ahora le está comiendo por dentro!”. Sin embargo yo encontrado un método, que si bien no lo arregla del todo, lo hace más llevadero, y es pensar en lo que me he ahorrado callando. No, no hablo de saliva, hablo de consecuencias… Relativizar es esencial para la digestión de nuestros problemas. Realmente hay que valorar si esa discusión va ser productiva, si nos vale la pena enfrentarnos a ello o si estamos dispuestos a hacer daño a alguien solo por tener la última palabra. La respuesta es simple, NO. No quiero herir a nadie y no quiero gastar mi valioso tiempo discutiendo por algo que carece de importancia (y hay muchas más cosas carecen de importancia aunque no nos demos cuenta en un primer momento). ¡Hey! Es mi tiempo, mi vida! simplemente no quiero estar enfadada con alguien que sé que me quiere aunque tengamos nuestras diferencia y todavía menos con alguien que no merezca mi atención.

Así que cuando sintamos ese dolorcillo al mordernos la lengua, pensemos que lo hacemos por un buen motivo y que por engorroso que sea probablemente nos haga más bien que mal.

ADVERTENCIA: TAMPOCO SE TRATA DE HACER EL PRIMO.

Gracias agenda, tu salvaste mi vida.

felicidad

Han pasado ya varios días desde la última entrada, la palabra que mejor define esta ausencia es AGOTAMIENTO.

Pero desde hace unos días lo estoy haciendo bastante bien, intento estresarme lo menos posible dejando un poquito de tiempo para mí (mayoritariamente lo paso leyendo).

La verdad es que la parte positiva de ir cansado es que es señal de que haces cosas, y hacer cosas es señal de que estás vivo. Sí, sé que suena un poco absurdo o melodramático pero siempre me ha gustado la sensación de no parar. Soy una persona que necesita el estrés, sin él me siento poco productiva como si no estuviera aprovechando el día.
La diferencia entre ahora y hace un mes es que he aprendido donde está el límite, y este límite es muy muy estrechito, si te pasas un poquito ya estás en el lado oscuro. Y es que está muy bien ser productivo y aprovechar al máximo el día, pero siempre y cuando eso no nos repercuta en nuestra salud física y/o mental. Para las personas como yo, adictas al movimiento, llegar a este punto es algo fascinante.

Una de las cosas que más me ha ayudado a sido (redoble de tambores…) ¡comprarme una agenda!. Sencillo ¿verdad? Pues esa a sido una magnifica idea, y no por el hecho que se me olviden las cosas pues tengo muy buena memoria, si no porque me ayuda a visualizar que mañana no se acaba el mundo. Es muy fácil, mi mente piensa en algo y automáticamente tiene la necesidad de hacerlo, pongamos un ejemplo: Lavadora, en el momento en que esta palabra pasa por mi cabeza la reacción de mi mente es – Mierda! tengo que poner la lavadora, sobretodo que no se me olvide. Ya sé, cuando llegue a casa la pongo, y mientras se hace yo bla bla bla, y luego bla bla bla… y entonces cuando llegue de recoger al niño la cuelgo.-

Así es como funciona mi cerebro, y eso que es solo una lavadora. Bien, ahí entra el turno de la agenda. Cosa que se me ocurre cosa que apunto (casi todo en el mismo día) hasta que ¡coño, si hay mas páginas! Et voilà…Ahí es cuando dices “frena el carro” ¿es esencial que ponga la lavadora hoy? ¡Pues resulta que no! según la agenda mañana también podría hacerlo…

Y así de fácil, mi agenda se ha convertido en mi mejor amiga, gracias a ella todo lo que y mi cabeza procesa se refleja en un papelito, cuando el papelito esta suficientemente lleno solo tengo que jugar un poco al Tetris para ver donde encajo alguna tarea no imprescindible que me permita tener aunque sea media hora libre. Y funciona. Y soy feliz. Tener agenda mola.

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PD: Verónica, si lees esto que sepas que he empezado con el yoga, pero de eso ya hablaré en el siguiente post… ;)

Una cita real no es una sin…

¿Sexo? noooo, no hablo de eso pequeños saltamontes, no seáis mal pensados, a eso ya llegaremos.

Una cita no es una cita completa sin el “PRE-CITA” agotador. Generalmente consta de:

-cortarte/quemarte depilandote

-tener que repintarte una uña o más porque no se han secado bien y ha quedado medio rugosa

-los aproximadamente 35-45 minutos que pasas primero intentando encontrar la combinación perfecta de ropa (incluye la interior), zapatos y bolso (obviously)

-hacer una carrera a las primeras medias y remover todo el armario para encontrar otras (que estén decentes) o incluso tener que correr al Opencor más cercano

-alisarte el pelo, que no quede bien y tener que recurrir o bien a volver a mojarlo e intentar domar los rizos o sencillamente recogerlo, y no es una elección fácil, especialmente si has intentado la primera opción y el resultado no ha sido el esperado.

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-Maquillarte y joderla en el último momento, porque cualquier mujer sabe que un eyeliner mal hecho requiere mucha destreza para quitarlo bien sin estropear el resto. Y no hablemos de un pintalabios rojo…

PRE-CITA superada… la cita no es 100% cita si no hay el momento en que:

-te cagas de frío pero quieres lucirte o, en su defecto, sufres por el calor esperando que no aparezcan ronchas bajo tu manga.

-te preguntas si el lápiz de ojos inferior se habrá corrido dándote un aspecto de mapache. Si de decides por ir al baño es posible que cunda el pánico.

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-tu pareja/cita tiene algo entre los dientes y te debates entre decirle la verdad o no estropear ese bonito momento. Este punto engloba otras situaciones.

-momento en que te pilla un retortijón, hey! estas cosas pasan, no tiene porqué ser habitual pero es una posibilidad que puede agobiar mucho

El final de la noche, ahora sí, sexo o no?

-Si es Sí es sí, y ya esta

-Si es No hay dos probabilidades :

-Te guste o no el chico sencillamente no quieres tener sexo.

-Has pillado un pedal tan gordo que te imposibilita tener sexo, AQUÍ OJITO, hay que tener especial cuidado con el              MOËT CHANDON

Y así señores y señoras, es como es una cita real, no las chorradas que nos venden en la tv con sus maquillajes impolutos, sus miradas picaras y el destello luminoso que sale de la sonrisa de nuestro galan. Sin embargo a pesar de todo el estrés y situaciones incomodas que puede llegar a producir una cita, si estás con la persona adecuada nada de eso importa.

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¡Buenos días Lunes!

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Pues ya esta, se acabó lo que se daba, empieza una nueva semana. ¿Qué tendrán los lunes que se nos pegan tanto las sábanas? Estamos más legañosos que de costumbre y el mal humor está presente en la mayoría de personas. Pues lo que tienen los lunes es que volvemos a los madrugones, la rutina, el estrés y al cansancio. ¡Vamos! No está todo perdido, el lunes estamos llenos de energía del fin de semana, tenemos cinco días por delante para ver que nos depara el futuro más inmediato. Retemonos, busquemos algún objetivo que nos haga llegar a nuestra meta. Propongo que el Lunes sea el comienzo de un juego que durará cinco días.
Feliz y energético Lunes compañeros :)

Lo que queremos las mujeres

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¿Tan diferentes somos hombre y mujeres? Ambos somos personas así que algo en común ya tenemos, sin embargo sí somos diferentes. ¿Somos complicadas? Bueno pues dependerá de la mujer y/o de la experiencia que se tenga tratando a mujeres, pero lo que sí creo es que somos más complejas. Como siempre cada mujer es distinta pero por norma general hay varias cosas que deben quedar claras:

Conceptos básicos:

-Cuando una mujer dice “no” significa: “NO”.

-Cuando una mujer dice “tu mismo” significa:  “No estoy de acuerdo pero no soy quien para prohibirte nada” y aquí OJO porque si el “tu mismo” sale de la boca de una mujer que tenga de por si un carácter vengativo hay que añadirle un “así que si lo haces atente a las consecuencias”.

-Cuando una mujer dice “sí” significa: Sí, peeero como cualquier otro ser humano puede cambiar de opinión.

El mítico ¿por qué te enfadas?:

Si preguntáis eso, en cuanto abramos la boca para explicarlo no pongáis cara de joder-que-paliza. Esta no es una pregunta retórica, si no queréis saberlo simplemente no preguntéis, y si aun así lo preguntáis aunque sea por cortesía intentad no poner caras raras. Y antes de putearos escuchadnos, a veces incluso tenemos razón.

El “es que me pides muchas cosas”:

No. Simplemente no. Pedimos aquello que no sabemos o no podemos hacer. Si yo voy a pintar y se me dice que no pinte porque he encintado como el culo y llegamos al acuerdo de ok, tu encintas yo pinto, que no tenga que estar tres meses pidiendo que se encinte la dichosa pared. Porque en esos tres (o mas) meses se ha juntado que hay que encintar, que necesito sacar o meter algo en el altillo al que ¡sorpresa!  NO LLEGO PORQUE ESTÁ ALTO, hay que cambiar la bombilla a la que yo tampoco llego,  y así un largo etcétera. No señores, no son muchas cosas, se convierten en muchas cosas en todo caso. Luego ponen caras raras cuando finalmente propones comprar una escalera…

La mujer y la semana trágica:

Cuando una estamos en estos malditos días las hormonas en muchos casos pueden jugarnos malas pasadas. Sí, los hombres también pilláis por nuestros cambios de humor pero ¡hey! no estamos así por placer y de hecho las que lo sufrimos en primera persona somos nosotras. En esos momentos no queremos oír ” bueno no le des tanta importancia, ya sabes que cuando tienes la regla estás más sensible”, es un detalle que seáis conscientes que nuestro cuerpo y mente está en mayor o menor grado alterado, pero lo que queremos oír (en caso que queramos oír algo) es “joder que putada, que mal me sabe que te sientas así, no me gusta verte llorar/enfadada o que te encuentres mal”. Mi marido nunca me ha soltado una perlita tipo “ya estás con la regla” pero palabrita de niño Jesús que eso sale de la boca de más de uno, ¿es que queréis morir? ¿sois suicidas en potencia? porque en cuanto oyes algo así te dan ganas de arrancarle a quien sea la yugular de un bocado.

El momento de “estoy enfada con X”:

Aix, ese es un tema complicadillo, pero tanto en hombre como en mujeres especialmente si se trata de amistad y/o novios. Por ejemplo si una amiga se cabrea con el novio SIEMPRE hay que apoyarla, pero ojito con lo que dices que luego hacen las paces y sales tú rebotada… Pero por norma general cuando una chica se enfada con alguien NUNCA Y BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA hay que defender al enemigo.

Situación de llamada telefónica post-estrés:

En el momento que recibes una llamada de tu mujer/novia diciendo lo estresada que está, porque por poner un ejemplo ha ido a ver a X  con el niño y ha sido agotador, en ese momento queremos APOYO. Tener un nudo en el pecho de estrés y que en el otro lado del teléfono se oiga : bueeeeno… ains.. ¿y que tal tu dia? es como mínimo absurdo. En primer lugar ¿no ves que ahora mismo mi día es maaaal? En estos casos nos encantaría oír un “Sí cariño, el niño está muy revoltoso pero seguro que Pepito ha agradecido mucho que lo visitaras con el niño” y/o  “A ver si la próxima vez puedo acompañarte y así estás más tranquila” culminaríais con un “Venga ahora ya está, cuando llegues a casa ya me encargo yo y descansas un poco”. Bueeeno y ains no es algo que queramos oír, noooooooo caca.

Algunos se preguntan que porqué necesitamos escuchar algo o que actúen de cierta forma si ya sabemos que nos quieren, pues por lo mismo que cuando nos arreglamos nos gusta que nos digáis lo bonitas que estamos, porque las mujeres lo que queremos es sentirnos COMPRENDIDAS, y sobretodo necesitamos no sentirnos como bichos raros solo por ser mujeres.

Aprendiz de todo maestro de nada, pues sí.

maestra

Hoy en el autobús he escuchado esta frase pronunciada con cierto tono despectivo y debo reconocer que me ha ofendido un poco (eso me pasa por escuchar conversaciones ajenas) ya que yo soy así. Sí, inconstante, indecisa, picoteo de aquí y de allá, un culo de mal asiento vaya.

Hace unos años (no muchos) esto me preocupaba mucho, siempre me han enseñado que cuando empiezas una cosa la tienes que terminar y hasta la fecha pocas cosas he terminado. Recuerdo la presión que sentía con 26 años de no saber si prefería vivir en campo o ciudad, si quería estudiar una carrera u otra, a qué quería dedicarme durante el resto de mi vida o cosas por el estilo. Era realmente agobiante porque pensaba que con esa edad ya tenía que tener las cosas claras, encontrar mi “camino”, centrarme…

Muy poquitas cosas han captado mi atención como para realmente profundizar en ellas, entiendo bastante de sanidad  por mi profesión, pero por lo demás… He estudiado maquillaje, hice el primer año de lingüística, he empezado a tocar varios instrumentos, probado mil deportes (bueno tampoco exageremos, unos cuantos) etcétera etcétera etcétera (bastantes etcétera).

Pero al final me dí cuenta que realmente no había nada de malo en ello, solo soy una persona curiosa. Me gusta aprender cosas que me interesen y generalmente son cosas bastante freakys, como por ejemplo los nombres de los distintos tipos de nubes, las capitales de estados de USA, la historia que llevó a un grupo/solista a escribir una canción, datos curiosos acerca de las películas y sus rodajes, el alfabeto griego, los números atómicos de la tabla periódica, el significado de las palabras o de donde provienen las patatas, chorradas varias. En resumen, freakadas aparte, yo se un poquito de varias cosas (un poquito de música, de maquillaje, de fotografía, de historia) pero no soy experta realmente en nada, y ¿sabéis qué? que me da igual, porque las decisiones más importantes de mi vida las he tomado y no he dudado. Me decidí a abrirle el corazón al hombre más maravilloso del mundo, me decidí a traer a un niño a este mundo y criarlo (modestia a parte lo estamos haciendo bastante bien), también aposté por mis amistades y sobretodo aposté por mí, por ser fiel a mi misma, a mis principios y a aceptar mis defectos (cosa que no todo el mundo hace).  Hecho esto, lo demás ahora mismo carece de importancia. Puede que no llegue a ser una ukelelista profesional, pero lo paso bien. Da igual si todavía no tengo claro si querré vivir siempre en el mismo piso, quedan muchos años por delante (eso espero) ya se verá… Y no, no terminé lingüística pero francamente no creo que vaya directa a las puertas del infierno por ello.

Así que !sí! me gusta ser aprendiz de todo, me encanta, me hace feliz y llena mis inquietudes. No seré una profesional, quizás no sepa lo suficiente como para enseñar a alguien o participar en un debate, pero sé lo suficiente como para satisfacer mi curiosidad y mi alma, que eso ya es.